CIMA arranca semestre con la mesa puesta

Una meta de nueve sedes que cerró en 34 certificaciones, el impacto social de la fundación y los pendientes que la organización decidió nombrar en voz alta.
Chihuahua13/08/2026Martin ContrerasMartin Contreras

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El Congreso de Líderes es el kick off del semestre en CIMA y, al mismo tiempo, el momento en que la organización se mira de frente. Mientras la operación sigue su curso en cada sede, quienes dirigen las áreas se reúnen para abrir los números del periodo que termina, reconocer lo que funcionó, señalar lo que no y salir con la ruta del que empieza.

La mecánica es directa: resultados sobre la mesa, indicadores clave, prioridades de los CEOs y las metas del nuevo semestre, con un propósito que atraviesa toda la agenda, que es lograr que la organización entera avance en la misma dirección. Cuando una empresa crece en sedes, en equipos y en operaciones, alinear deja de ser un ejercicio de orden para convertirse en una condición del crecimiento.

El semestre que cerró trajo un resultado que ilustra bien de qué está hecha esa alineación.
El objetivo era certificar nueve sedes y el cierre registró 34 certificaciones: ISO 22000 en nueve sedes, Buenas Prácticas de Manufactura en nueve, HACCP en nueve, FSSC Development en cuatro y Distintivo H en tres.

Detrás de esa cifra hay meses de trabajo. Ninguna certificación se gana con un buen mes ni con un empujón final, y superar la meta por ese margen solo es posible cuando los equipos sostienen el estándar todos los días, en cada turno y en cada sede, sin que nadie esté observando. 

Ese es el logro que celebró el Congreso, más que el número en sí.
El periodo también dejó avances en un terreno menos visible, el de la comunicación externa. 

La reputación no se produce en una línea ni se despacha en un camión, pero define cómo se entiende a la empresa fuera de sus paredes y cuánto respaldo tiene su nombre en las conversaciones donde no está presente. En una empresa de alimentos, esa confianza forma parte del producto.

Hay un resultado del semestre que no se mide en sedes ni en certificaciones. Más de 150
mil niñas y niños han recibido donativos y acciones de apoyo a través de Fundación CIMA x
Ti, y cada uno de ellos representa un día que salió distinto para alguien que nunca va a pisar una planta ni asistir a un congreso. Ese es el crecimiento que se queda: el que sale de la empresa y no vuelve, porque se convierte en la vida de otra persona.
Pero el Congreso no termina en lo alcanzado. La misma reunión que reconoce los logros nombra lo que quedó pendiente y reparte los objetivos del semestre que arranca, y desde ahí cada líder regresa a su área con metas que ahora dependen de sus decisiones.

Porque llegar a una cima nunca es el final del ascenso, sino el punto desde donde se ve más lejos. 

CIMA no salió del Congreso con la conclusión de que va bien, sino con la lista de lo que puede hacer mejor. Ahí empieza el siguiente semestre.

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